El SITZ IM LEBEN en los defectos térmicos

Atilio Montichelli
Ing. Téc. Master Thermographer
Termógrafo Nivel I-II-III
Los que realizamos inspecciones termográficas en activos eléctricos como parte del mantenimiento predictivo, solemos afirmar entre otros, 2 postulados como mínimo:
- Que una imagen termográfica contiene en sí misma una enorme cantidad de información térmica y …
- Que una imagen obtenida, es una foto del momento particular en que fue inspeccionado el activo. Con respecto a la primera afirmación podríamos decir que un termograma contiene información relacionada con varios aspectos a evaluar de un activo: eléctricos, mecánicos, térmicos, estructurales, ambientales, etc.
Es decir, en una sola imagen podemos conocer el comportamiento de un activo, compararlo con otro similar en la misma imagen, podemos realizar estudios cualitativos y cuantitativos entre otras cosas.
Con respecto a la segunda afirmación podemos decir que entre las múltiples ventajas de esta técnica es que nos permite rápidamente y al instante obtener una imagen de su comportamiento térmico. Esa misma afirmación nos revela un aspecto esencial a tener en cuenta, que muchas veces dejamos de lado y es que un termograma es una foto de un instante en la vida del activo.
Podríamos decir que, si tenemos una sucesión de termogramas de un activo en proceso de falla en una determinada línea de tiempo, lograríamos tener una breve historia de la evolución de su comportamiento y realizar estudios más precisos que nos ayudarán en la toma de decisiones. Estas consideraciones formuladas nos ayudan a tomar conciencia por un lado de la importancia del registro termográfico y por otro lado del dinamismo que puede tener la evolución de un defecto térmico en un activo.
Complementariamente a estos aspectos mencionados queremos abordar otro elemento a considerar (objetivo de este artículo) para el análisis de las fallas en los activos y es el relacionado al contexto en el que se genera el mismo. El término Sitz im leben fue usado en 1918 por el escritor Hermann Gunkel quien acuñó este concepto para referirse a la importancia que tiene el contexto vital de un texto para entenderlo. Es decir, conocer el momento, el lugar y a quién fue dirigido el mensaje, contribuye en gran forma a la comprensión del texto y a su significado original. En ocasiones cuando sacamos un texto escrito hace muchos años de su contexto en el cual fue escrito, corremos el peligro de descontextualizarlo o de cambiar el mensaje original.
Este mismo concepto podríamos utilizarlo en Termografía (haciendo una analogía), relacionado con la inspección de activos y la detección de fallas. En determinadas ocasiones conocer el contexto ambiental, operativo, tecnológico, humano en que se genera un defecto térmico contribuye directamente al análisis del mismo, no solo del punto de vista de su resolución, sino fundamentalmente desde la perspectiva de las acciones a desarrollar para mitigar las causas que lo generan. Podríamos preguntarnos ¿Qué significa conocer el entorno donde está instalado un activo? y ¿Por qué es tan importante?
Cuando empezamos a conocer los activos, a operarlos y a mantenerlos en las diferentes instalaciones dónde se encuentran e instalan, notamos que muchas veces funcionan en condiciones muy distintas de las ideales o de las que fueron ensayados antes de salir de fabricación. En algunas ocasiones hemos visto qué activos de la misma marca-modelo instalados en diferentes contextos desarrollan comportamientos distintos y nos preguntamos por qué en este lugar, determinado activo tuvo defectos importantes y en aquel otro lugar no los tuvo.
Teniendo en cuenta estos aspectos, podríamos afirmar de acuerdo a la experiencia recogida en estos años, que existe una serie de elementos presentes en las instalaciones que condicionan el funcionamiento de los activos. Si observamos las imágenes 1, 2 y 3 encontramos defectos térmicos en los cuales se visualizan temperaturas no características(anómalas) para estos activos.



Observando las imágenes digitales podemos concluir que las condiciones presentes encontradas de polvo y partículas en suspensión, junto a la presencia de alta humedad y descargas a nivel superficial son generadoras de estos defectos encontrados.
En estos casos mencionados estamos frente a lo que llamamos una atmosfera no-controlada en activos instalados en celdas de interior, donde están presentes una alta humedad y bajas temperaturas no favoreciendo las condiciones ideales para el desempeño de estos activos del punto de vista de la aislación. A estas 2 variables atmosféricas se le suman la presencia de polvo y partículas adheridas a la superficie de los aisladores, constituyendo un contexto vital muy propicio para la formación de estos defectos térmicos.
Conocer en profundidad el contexto existente en las instalaciones donde se encuentran los activos en procesos de fallas, mediante la observación directa y detallada de los mismos, identificando las causas que lo generan, es de gran importancia para su ciclo de vida. Visualizar las correlaciones existentes entre las causas y los efectos nos permite desarrollar con mayor claridad acciones correctivas para mitigar los defectos que se generan (en estos casos) por una atmósfera no controlada.
Además de los aspectos atmosféricos y ambientales que tienen una incidencia directa sobre la formación de defectos térmicos, existe otro aspecto importante a tener en cuenta y es el relacionado a la vida del activo y un cambio en las condiciones de operación. Es el caso de aquellos activos que están al fin de su ciclo de vida y que debido a las exigencias cada vez más necesarias de abastecer la demanda de energía se ven sometidos a condiciones más severas de operación.
Como bien sabemos existe una relación directa entre un aumento en la circulación de corriente en un punto de conexión y la formación de un defecto térmico por calentamiento por efecto Joule. Es el caso de la imagen 4 y 5 donde activos con muchos años de servicio vieron incrementada la circulación de corriente por sus secciones generándose calentamientos y rotura de fleje (imagen 4) en los mismos.


En algunas ocasiones existen instalaciones diseñadas y puestas en servicio hace muchos años, cuyas condiciones de operación han ido modificándose sin tener en cuenta los activos que están en servicio. En estos ejemplos presentados resulta de gran importancia conocer los activos instalados, su historial y modos de fallas, el histórico de la circulación de corriente por la sección y la edad estimada residual de cada activo.
La comprensión de estos aspectos esenciales en la vida de una instalación, contribuye directamente a conocer el contexto vital operativo donde se generan muchas veces estos defectos térmicos.
Una termografía sin contexto queda reducida a una interpretación que puede ser errónea, parcial o incompleta. Conocer el contexto vital donde se produce un defecto térmico transforma a la termografía en un diagnostico confiable y más preciso. El conocimiento de la técnica infrarroja, la comprensión del funcionamiento de los activos y la captación del sitz im leben (contexto vital) es de gran valor para el mantenimiento predictivo y para el diagnóstico de los