Gestión de indicadores y reserva anticipada de plazas de carga y descarga

Ángel Gil Gallego
Director General de ALIA y profesor en ESIC. ALIA
Clúster Logístico de Aragón

Pilar Lambán Castillo, PhD.
Departamento de Ingeniería de Diseño y Fabricación
EINA. Universidad de Zaragoza
Jesús Royo Sánchez, PhD.
Departamento de Ingeniería de Diseño y Fabricación
EINA. Universidad de Zaragoza
1. RESUMEN
La gestión de las zonas de carga y descarga constituye uno de los grandes retos de la logística urbana. La falta de planificación y el uso espontáneo de estos espacios generan ineficiencias operativas, congestión y externalidades negativas que afectan tanto a los operadores logísticos como a la ciudadanía. En este contexto, la incorporación de sistemas de reserva anticipada de plazas, combinada con un control sistemático de indicadores clave (KPIs), ofrece una solución innovadora que permite transformar la manera en que se gestionan estas infraestructuras críticas.
Este artículo plantea un paralelismo entre la gestión proactiva de las zonas de carga y descarga y el mantenimiento preventivo de activos industriales. Así como el mantenimiento preventivo permite anticiparse a fallos en la maquinaria, evitando paradas y costes imprevistos, la reserva anticipada y la monitorización de KPIs posibilitan optimizar la rotación de vehículos, reducir incumplimientos y mejorar la eficiencia global del sistema.
La propuesta combina innovación tecnológica, planificación estratégica y colaboración público-privada, con el objetivo de garantizar la disponibilidad, trazabilidad y sostenibilidad de las operaciones urbanas de distribución. La conclusión principal es clara: avanzar hacia modelos de gestión preventiva no solo es posible, sino imprescindible para lograr una logística urbana más eficiente, resiliente y alineada con los objetivos de movilidad sostenible.
2. INTRODUCCIÓN
Las zonas de carga y descarga desempeñan un papel esencial en la eficiencia urbana y logística, ya que permiten el flujo constante de mercancías hacia comercios, industrias y servicios de última milla. Sin estos espacios, la distribución urbana se volvería caótica, afectando no solo a los transportistas, sino también a la actividad económica y a la vida cotidiana de los ciudadanos. Una gestión adecuada de estas áreas contribuye directamente a la reducción de la congestión, al aprovechamiento óptimo del espacio público y a la sostenibilidad de la movilidad en las ciudades.
Sin embargo, los problemas actuales en su utilización limitan su efectividad. La ocupación indebida por parte de vehículos no autorizados, la falta de disponibilidad real en los momentos de mayor demanda y los tiempos muertos derivados de la incertidumbre en la rotación de plazas generan pérdidas de eficiencia significativas. Estas disfunciones no solo incrementan los costes operativos para transportistas y empresas, sino que también generan externalidades negativas como mayor tráfico, emisiones contaminantes y conflictos con otros usuarios de la vía pública.
Ante este escenario, el artículo propone un cambio de paradigma: gestionar las zonas de carga y descarga mediante indicadores clave de desempeño (KPIs) y sistemas de reserva anticipada, estableciendo un paralelismo con el mantenimiento preventivo en el ámbito industrial. De la misma forma que las máquinas se mantienen operativas gracias a una planificación proactiva que evita averías inesperadas, las zonas de carga y descarga pueden administrarse con antelación y datos en tiempo real para evitar bloqueos y disfunciones. Este enfoque convierte la gestión en un proceso preventivo, inteligente y estratégico, capaz de garantizar la disponibilidad y fiabilidad de un recurso urbano crítico.
3. LA IMPORTANCIA DE LA PLANIFICACIÓN EN LA LOGÍSTICA URBANA
La planificación es un elemento clave para lograr que la logística urbana sea eficiente y sostenible. La distribución de mercancías en las ciudades depende de infraestructuras limitadas —plazas de carga y descarga, viales, horarios restringidos— que deben coordinarse con una demanda creciente y cada vez más exigente. Cuando no existe una planificación adecuada, el resultado inmediato es la congestión, que se traduce en retrasos en las entregas, sobrecostes para los operadores logísticos y un impacto
negativo en la movilidad general de la ciudad. Al igual que sucede en la gestión del tráfico de pasajeros, anticipar y organizar el uso de los recursos logísticos urbanos permite aprovechar al máximo su capacidad y mejorar la experiencia tanto de los usuarios profesionales como de los ciudadanos.
Además del impacto económico directo, la ausencia de planificación genera externalidades urbanas: emisiones contaminantes por vehículos en circulación buscando plaza, pérdida de competitividad de los comercios locales por retrasos en la distribución y aumento de la conflictividad en el espacio público. En contraposición, un sistema planificado —basado en datos, indicadores y reserva anticipada— convierte a las zonas de carga y descarga en activos estratégicos que aportan certidumbre y fiabilidad al sistema logístico. De este modo, la planificación no es solo una herramienta de eficiencia, sino también una medida de resiliencia que permite a las ciudades adaptarse mejor a los retos de la movilidad del futuro.
4. INDICADORES CLAVE EN LA GESTIÓN DE ZONAS DE CARGA Y DESCARGA
La gestión eficiente de las zonas de carga y descarga requiere apoyarse en indicadores clave de desempeño (KPIs) que permitan medir, analizar y anticipar el comportamiento tanto de los vehículos como de las infraestructuras. En primer lugar, los KPI relacionados con el proceso de entrega son fundamentales para entender la dinámica operativa: la duración media del estacionamiento, la tasa de llegada de vehículos y el tiempo medio de entrega permiten conocer la rotación real y la presión sobre el espacio. A su vez, el número de entregas realizadas y el tipo y capacidad de los vehículos ofrecen información crítica para dimensionar adecuadamente la demanda y adaptar la gestión de la zona a distintos perfiles de transporte, desde furgonetas ligeras hasta camiones de mayor tonelaje.
En segundo lugar, es imprescindible evaluar los KPI relacionados con la propia zona de carga y descarga: el número de muelles de entrega disponibles, el tamaño de los muelles y la ubicación determinan la capacidad física y la accesibilidad del espacio. Estos datos, combinados con los KPI vinculados a las externalidades, ofrecen una visión integral de la eficiencia del sistema. Medir el número de vehículos estacionados en doble fila, la tasa de ilegalidad por tipo de vehículo y duración o el porcentaje de vehículos no autorizados en la zona permite cuantificar las disfunciones que generan congestión, riesgos de seguridad y conflictos con otros usuarios del viario urbano. En conjunto, estos indicadores convierten la gestión de las zonas de carga y descarga en un proceso transparente y orientado a la prevención, base indispensable para avanzar hacia modelos de reserva anticipada y planificación inteligente.
| Tipo de indicador | KPIs |
| 1. Proceso de entrega | - Duración media del estacionamiento - Tasa de llegada de vehículos - Tiempo medio de entrega - Nº de entregas realizadas - Tipo y capacidad de los vehículos |
| 2. Zona de carga y descarga | - Número de muelles de entrega - Tamaño de los muelles de carga -Ubicación y disponibilidad de la zona |
| 3. Externalidades | - Número de vehículos estacionados en doble fila - Tasa de ilegalidad por tipo de vehículo y duración - Porcentaje de vehículos no autorizados en la zona |
5. LA RESERVA ANTICIPADA: DEL USO ESPONTÁNEO AL USO INTELIGENTE
El modelo tradicional de uso de las zonas de carga y descarga se basa en la ocupación espontánea, lo que genera incertidumbre, tiempos de espera y conflictos entre usuarios. En este escenario, el transportista nunca sabe con seguridad si encontrará una plaza libre, lo que provoca recorridos adicionales, estacionamientos en doble fila y pérdida de eficiencia en la cadena de distribución. La reserva anticipada supone un cambio radical: permite que los conductores reserven una franja horaria y una plaza concreta, asegurando la disponibilidad del recurso en el momento necesario. Esta transición del azar a la planificación reduce los tiempos muertos y mejora la previsibilidad de las operaciones logísticas.
Además, la reserva anticipada abre la puerta a una gestión más inteligente y adaptada a la realidad urbana. Integrada con los KPIs, facilita la asignación dinámica de plazas según la tipología del vehículo, el volumen de entregas o la demanda por franjas horarias. De este modo, se optimiza la rotación, se minimizan las ilegalidades y se refuerza la trazabilidad del uso del espacio público. En la práctica, la reserva anticipada convierte la zona de carga y descarga en un activo gestionado estratégicamente, que deja de ser un cuello de botella para transformarse en una palanca de eficiencia y sostenibilidad en la distribución urbana de mercancías.
6. LA ANALOGÍA CON EL MANTENIMIENTO PREVENTIVO
En el ámbito industrial, el paso del mantenimiento correctivo al mantenimiento preventivo supuso una auténtica revolución: dejó de esperarse a que una máquina se averiara para intervenir, pasando a programar revisiones y sustituciones en función de datos e históricos. Este cambio redujo drásticamente las paradas imprevistas, los costes de reparación y el impacto en la producción. Algo muy similar puede aplicarse a las zonas de carga y descarga: mientras el uso espontáneo y sin control se asemeja al mantenimiento correctivo, con frecuentes “averías” en forma de congestión, ocupaciones indebidas y tiempos perdidos, la gestión con reservas anticipadas e indicadores representa el equivalente al mantenimiento preventivo, anticipando problemas antes de que aparezcan.
La analogía va más allá del plano conceptual. Así como el mantenimiento preventivo garantiza la disponibilidad operativa de los equipos, la gestión preventiva de las zonas de carga y descarga asegura su disponibilidad funcional para la ciudad. Los KPIs actúan como sensores que detectan anomalías, y la reserva anticipada funciona como una programación de intervenciones que ordena y optimiza el uso del recurso. El resultado es un sistema más fiable, con menos incidencias y mayor vida útil, tanto de la infraestructura urbana como del propio ecosistema logístico. En definitiva, igual que la industria no concibe hoy operar sin mantenimiento preventivo, las ciudades del futuro no deberían gestionar sus zonas de carga y descarga sin aplicar una lógica similar de prevención y anticipación.
7. BENEFICIOS Y RETOS DE LA IMPLEMENTACIÓN
La implantación de un modelo basado en reserva anticipada y control de KPIs ofrece múltiples beneficios tanto para la logística como para la ciudad. Desde el punto de vista operativo, se traduce en una mayor eficiencia en las entregas, reducción de tiempos de
espera y mejor aprovechamiento de las infraestructuras. Para la administración pública, aporta trazabilidad y transparencia en el uso del espacio público, al tiempo que facilita la planificación urbana y la toma de decisiones basadas en datos. Además, al disminuir las dobles filas y los recorridos innecesarios, este sistema contribuye a la sostenibilidad reduciendo emisiones, mejorando la calidad del aire y disminuyendo la congestión urbana.
No obstante, el despliegue de este modelo también implica afrontar ciertos retos. En primer lugar, requiere una adaptación normativa que respalde la obligatoriedad del registro y la reserva, asegurando la protección de datos y la proporcionalidad de las sanciones en caso de incumplimiento. En segundo lugar, demanda un cambio cultural entre transportistas, comerciantes y usuarios, que deben adoptar nuevas rutinas digitales y de planificación. Por último, supone una inversión tecnológica inicial para el desarrollo de plataformas digitales, integración con sistemas municipales y despliegue de canales de comunicación con la autoridad. Superar estos retos es esencial para consolidar un modelo que, a medio plazo, ofrece beneficios muy superiores a sus barreras de entrada.
8. CONCLUSIONES Y VISIÓN DE FUTURO
La gestión de las zonas de carga y descarga mediante indicadores y reserva anticipada representa un cambio de paradigma que acerca la logística urbana a la lógica preventiva ya asentada en la industria. Planificar con antelación, medir con precisión y anticipar posibles disfunciones son pasos imprescindibles para transformar un recurso urbano escaso en un activo estratégico que aporte eficiencia, sostenibilidad y competitividad. Sin embargo, para que este modelo funcione, es indispensable que los distintos actores, transportistas, comercios, administraciones y autoridades de control, se comprometan a utilizarlo de manera coherente y responsable.
El cumplimiento estricto de los tiempos de ocupación es el verdadero pilar de este nuevo sistema. Si los vehículos no respetan la franja reservada, toda la planificación previa pierde sentido: la plaza queda bloqueada para el siguiente usuario, se generan retrasos en cadena y resurgen las mismas ineficiencias que el sistema pretende resolver. En otras palabras, un solo incumplimiento puede desmontar todo el modelo de gestión preventiva. Por ello, la tecnología debe ir acompañada de mecanismos de control, concienciación y, llegado el caso, sanción proporcionada. Solo así las ciudades podrán consolidar un ecosistema de carga y descarga inteligente, donde el respeto a las reglas y el uso de datos permitan garantizar la disponibilidad y fiabilidad de estos espacios en beneficio de todos los agentes implicados.
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